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Deporte, disciplina


El Tiro con arco es un deporte de precisión. Su práctica requiere una gran capacidad de concentración, habilidad y nervios de acero, en donde la fuerza mental es la clave de la victoria. Sin embargo, no hay que subestimar la preparación física de los arqueros.

El campo de tiro en el que se realizan las competencias internacionales es una superficie plana, preferiblemente de hierba, en la que se marca la línea de tiro desde donde se realizan los disparos y por delante de esta se trazan unas líneas paralelas. La competencia se realiza con dos modalidades «arco recurvo» que dispara a la distancia de 70 mts femenino y masculino con un blanco de 122 cm de diámetro de 10 anillos; y arco compuesto, que dispara a la distancia de 50 mts con un blanco de 80 cm reducido de 6 anillos tanto femenino como masculino.


Historia del deporte

La historia del tiro con arco relata que los egipcios fueron los primeros en usarlo. Dicen que ellos adoptaron el arma para cazar y luchar contra los antiguos persas, que iban equipados solo con lanzas y hondas. Sin embargo, el tiro con arco como tal, se remonta a unos 10.000 años atrás, cuando se usaron por primera vez los arcos y flechas para la guerra y la caza, muchísimo antes de que se transformara en una actividad competitiva en la Inglaterra medieval. Hay muchas variantes, incluyendo el tiro con arco con diana, donde los competidores disparan a blancos en un terreno plano; y el tiro con arco de campo, que se concreta en disparar a blancos a distancias variables y a menudo desconocidas, en terrenos accidentados, como bosques. Hoy se practica en más de 160 países de todo el mundo.

El tiro con arco es parte de los Juegos Panamericanos desde su edición celebrada en San Juan 1979. El medallero es liderado por Estados Unidos, delegación que ha conseguido 55 preseas de oro.


¿Cómo se compite?

La competición de tiro con arco comienza con una competencia preliminar o ronda de clasificación el día de la Ceremonia de Apertura. Hombres y mujeres lanzan 72 flechas cada uno, con los que se posicionan en el ranking del primer al último lugar. Luego se compite en enfrentamientos entre ellos por parejas dependiendo de la clasificación. Es decir, el primero se enfrenta al último, el segundo contra el penúltimo, y así sucesivamente.

Esta ronda eliminatoria hace que el perdedor abandone la competición y el ganador avance a la siguiente fase, hasta que dos atletas quedan para disputar la final por la medalla de oro. Los dos perdedores de la semifinal compiten por el bronce.

Estos enfrentamientos se deciden mediante un sistema establecido: En arco recurvo cada set consta de tres flechas. El atleta con la puntuación más alta en el set –con el total de sus tres flechas- recibe dos puntos de set. Si los atletas están empatados, cada uno recibe un punto de set. El primer atleta con seis puntos de set gana el juego. Si hay un empate después de cinco sets (con un marcador de 5-5), cada atleta dispara una sola flecha. El atleta cuya flecha aterrice más cerca del centro del blanco gana el juego. Si ambos consiguen un diez, se dispara una nueva flecha.

En las categorías por equipos también se utiliza este sistema, pero, en lugar de usar tres flechas, cada selección masculina y femenina cuenta con seis flechas, y en las selecciones mixtas, con cuatro. El primer equipo con cinco puntos de set gana el partido. Si hay un empate después de cuatro sets (con un marcador de 4-4), cada atleta de cada equipo o de cada selección mixta dispara una sola flecha, alternadamente. El ganador es el equipo que consiga la máxima puntuación. Si aun así la puntuación sigue igualada, consigue el triunfo el equipo o selección mixta que tenga una flecha lo más cerca del centro de la diana.

En arco compuesto el sistema de competencia es igual al del arco recurvo solo cambia el sistema de conteo de puntos. Se suman los puntos obtenidos en cada set y el que acumula la mayor cantidad gana el partido. Esto es igual en todas las categorías.

Este formato de competición genera una serie de situaciones que demandan fortaleza física y mental. Antes de soltar cada flecha, los arqueros deben calmar su ritmo cardíaco, aumentar su concentración y superar sus nervios. La tensión física y emocional inspira a algunos arqueros a rendir al máximo mientras que otros luchan contra una presión implacable.